may 19, 2009
Aunque casi no emite CO2, Africa constituye la región más frágil frente al cambio climático. El calentamiento global pone en riesgo las regiones costeras y acelera los procesos de desertificación.
En Africa, la erosión de los suelos hace las tierras incultivables. La sequía provoca problemas de agua y de hidratación. El agua potable es cada vez más escasa, llevando el continente a problemas sanitarios cada vez más importantes que matan a miles de niños cada año. El IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change – Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático) prevé que en 2020, 75 a 250 millones de africanos ya no tendrán acceso al agua potable. Se estima que la productividad agrícola habrá bajado del 50 % y que la población deberá enfrentarse a una penuria alimentaria. El trigo hasta podría desaparecer del continente africano en 2080. Además, el IPCC advierte que el cambio climático tendrá también consecuencias terribles en la salud de los habitantes de las regiones tropicales. En efecto, el aumento de las temperaturas favorece la proliferación de los mosquitos y así la proliferación de las enfermedades infecciosas transmitidas por los insectos, como el paludismo.
El calentamiento global podría también provocar inundaciones costeras en Africa cuyos costes se elevarían al 10 % del PIB de la región entera. Africa no tiene los recursos suficientes para luchar sola contra el cambio climático. El presidente de Uganda, Yoweri Museveni, comparó el cambio climático a un acto de agresión de los ricos contra los pobres. Así que si los países industrializados, responsables del calentamiento global, no prestan más atención a los más pobres, podría desembocar en un nuevo tipo de conflictos entre sur y norte. De momento, sólo le dedican el 5 % de los proyectos de financiación internacional en materia de energía renovable.
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